
Santísima Virgen, Madre de Dios y madre nuestra
Con amor y confianza llego a tus milagrosos brazos,
Y con mi mayor gratitud y sinceridad
Te presento mis respetos y veneración
En esta tu imagen de Nuestra Señora de la Luz.
Me encomiendo, con la seguridad de ser escuchado,
Mis dudas y temores, mis penas y tristezas,
Mis amarguras, carencias y desconsuelos,
Y te ruego que como gran mediadora nuestra
Lleves mis difíciles peticiones al Padre Eterno
Para que se digne protegerme y asistirme con su Poder.
Oh dulcísima Madre del Salvador y Señora nuestra,
Luz de nuestras vidas, Luz de nuestras angustias,
Luz que ahuyenta nuestras tinieblas,
Virgen Inmaculada llena de gracia
Y, más que todas las criaturas, bienaventurada,
No me dejes solo en tan apurado trance.
Divina claridad que nos amparas amorosamente
Y nos cubres con tu piedad, generosidad y clemencia
Y nunca nos dejas desatendidos ante la adversidad,
Tú que nos iluminas en los caminos tormentosos
Y nos auxilias en las difíciles horas de la tribulación
No permitas que sigamos sufriendo,
Y con tus tiernas manos llénanos de bendiciones.
Mi amada Virgencita de la Luz,