
Dulce y amoroso Cristo del Gran Amor,
Divino Jesús dueño de mi alma,
Que la bondad de tu dulce Corazón me asista,
Que la ternura que brota de tu compasiva mirada,
Me otorgue las fuerzas necesarias para salir adelante;
Hoy con toda mi fe levanto mis plegarias hacia Ti,
Pues sé que para Ti todo es posible,
Y aunque me falten los ánimos y me sienta abatido,
Aunque la dificultad me rodee y tenga mil problemas,
Tengo la seguridad que estás vigilante a mi lado,
Y puedes ayudarme a resolver todo lo que me duele.
Redentor y Padre mío Jesús,
Tú que sufriste y moriste por nuestros pecados,
Y estas sentado a la diestra de Dios en los lugares Celestiales,
Ven a mi vida y llena mi alma de claridad,
De tu inmensa clemencia espero el perdón de mis fallos,
Salvador y Padre mío Jesús,




